Leo le dio la estocada final a Paraguay en el 3-1 en Córdoba con un tiro libre genial, después de meter dos remates en los palos. La Selección ganó en Córdoba y quedó primera en las Eliminatorias. Fiesta.
Disfrutalo, agasajalo, alentalo. Sí, es nuestro. Messi por suerte es
argentino, como Maradona. Sabella lo había puesto entre los mejores de la
historia en la previa y ahora el 10 lo está demostrando con la camiseta que
queremos todos, con la argentina. Con él claro que hay ventaja, aunque eso no
significa agrande ni que se haya logrado un objetivo. Pero por qué no celebrar,
con la panza llena, este triunfo en Córdoba contra un equipo que siempre es
bravo para la Selección. Por qué no gozar con la zurda de ese crack al que vemos
brillar en el Barcelona y desde hace un tiempito también con los colores de su
país. La Argentina ganó y quedó primera en las Eliminatorias en una noche en la
que fue Leo y su ballet.
Con Messi así se puede soñar en grande, seguro, más allá de que al equipo le
siga faltando. Pero vale y mucho este victoria con el 10 encendidísimo y otros
de arriba como Di María e Higuaín cumpliendo, aportando su cuota de gol,
demostrando que arriba hay un poder de fuego envidiable. A Leo se le venía
esquivando el gol con dos palos, uno en un tiro libre y otro en un jugadón que
cerró picando, pero por suerte se desquitó rapidito. Como contra el Real Madrid
en la Supercopa, pateó genial un tiro libre y así cerró lo que hasta ese momento
era un partido abierto, con final impredecible.
La Selección no sufrió casi nada contra esta Paraguay que sufre el recambio,
ya sin Martino en el banco. Sólo la pasó mal por esa mano infantil de Braña
(después le sacaron amarilla en el ST) y el penal-empate de Fabbro, porque lo
que parecía un partido abierto por el 1-0 desde el vestuario de Di María, se
complicaba impensadamente. Hasta que por suerte apareció Higuaín y con una
definición exquisita metió el 2-1 tranquilizador, también en el primer tiempo.
Muy bien Fideo y el Pipita, generando juego arriba, cómplices del mejor del
mundo.
Atrás no pasó sobresaltos la Selección, que vivió con cierta incertidumbre el
arranque del ST, contra un rival que seguía metiendo duro y que, si bien se
cuidaba atrás, se acercaba al arco de Romero. Y se sabe que un gol nunca es
diferencia. Hasta que Messi decidió terminar con cualquier duda con ese tiro
libre que combado para el 3-1, en otra jugada individual. Y cantó su gol número
10 en los últimos seis partidos, todas victorias.
Un triunfo llama a otro triunfo, es así, contagioso, un contagio virtuoso.
Hay que ir despacio, no creerse el mejor, pero al menos hay un rumbo y ganando
todo se hace más sencillo. Y mucho más con este Messi.

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